El blog de Maestro de Ceremonias - Sevilla

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Casarse en el parque de María Luisa

Boda en el restaurante La Raza

El pasado jueves, 12 de octubre, día de la Hispanidad, se celebró, en el restaurante La Raza de Sevilla, en el parque de María Luisa, la boda de Ana y Jose, que tuve el honor de oficiar.

Si ya resulta bonito casarse en Sevilla, en mi opinión, hacerlo en pleno parque de María Luisa, en una terraza al aire libre, frente al teatro Lope de Vega y el Casino de la Exposición, es un auténtico privilegio. El restaurante La Raza dispone de amplios salones para celebraciones y eventos empresariales con capacidad para hasta 400 comensales. Desde sus inicios y hasta nuestros días, el restaurante La Raza ha sido y es el lugar elegido por muchísimas familias para sus celebraciones. El edificio que ocupa es el antiguo pabellón de la información de la Exposición Iberoamericana de 1929.


Ana y Jose se conocieron, ellos dicen que por azar, hace ocho años, en un bar de Alcalá de Guadaíra (Jose es de allí y Ana trabajaba también allí). La realidad es... que los presentaron unos amigos que estaban deseando que dos buenas personas volvieran a rehacer sus vidas.

Y así fue como comenzaron su relación, que tomaron al principio sin prisas, cada uno en su casa. Al año, cuando consideraron que era el momento oportuno y que su relación estaba ya consolidada, llegó entonces el momento de que ambos miembros de la pareja conocieron a la familia del otro. Ni que decir tiene lo bien acogidos que fueron.

Así, poco a poco, los que eran uno mas uno se convirtieron luego en dos.

Los azares de la vida hicieron que Jose se tuviera que ir por motivos de trabajo a África. Esto le ha afectado mucho y les sigue afectando, pero los dos lo sobrellevan con paciencia admirable.

Como es lógico, en estos ocho años han pasado buenos momentos pero también malos... Pero ahí siguen y, con las dificultades, su relación se ha hecho más fuerte y, por ello, decidieron contraer matrimonio.


En la ceremonia, intervinieron Pedro, hijo de Jose, Antonio, padre de Ana y testigo, y Alba.

Después de prestar su consentimiento, los recién casados agradecieron a todos los invitados su asistencia a la boda.

Tras mi felicitación final y la firma del acta por los contrayentes y los testigos, terminó la ceremonia con la alegría de todos los presentes.


Además de oficiar la ceremonia, mi colaborador técnico, Sergio, se encargó de poner el sonido y la música de la ceremonia.

Sonido para ceremonias de boda

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