El blog de Maestro de Ceremonias - Sevilla

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Boda simbólica en Tarifa

Oficiante de boda en Tarifa (Cádiz)

El pasado sábado, 21 de octubre, tuve la ocasión de celebrar la boda simbólica de Carmen y Sergio, en una preciosa e íntima ceremonia nocturna celebrada en Tarifa.

La boda tuvo lugar en la terraza del hotel The Riad, en la calle Comendador, 10. El The Riad se encuentra en un edificio del siglo XVII ubicado en el centro del casco histórico de la localidad de Tarifa. Se distingue de muchos hoteles en Tarifa porque combina valores históricos, culturales, arte, bienestar y descanso.


Una boda simbólica es un ritual en el cual la pareja no contraen realmente matrimonio, sino que se prometen, íntima y mutuamente, amor y fidelidad. Aunque, en efecto, las ceremonias que realizo habitualmente carecen de efectos civiles, no es menos cierto que las parejas suelen haber contraído matrimonio civil unos días antes o, en algunas ocasiones, lo hacen en una fecha posterior.

Me encanta personalmente este tipo de ceremonias. En algunas ocasiones, asisten algunos testigos muy allegados, como los amigos a través de los cuales se conoció la pareja, pero, en este caso, solamente yo fui testigo de las promesas que se hicieron.


Carmen y Sergio empezaron su relación de pareja en donde se conocieron, hasta que Carmen, por motivos laborales, se vio obligada hace unos meses a volver a Sevilla, su tierra natal, donde ahora espera, pacientemente, a pesar de sus frecuentes encuentros, el momento de regresar con Sergio a Barcelona.

Aprovechando unos días de vacaciones en Tarifa, Sergio preparó con cuidado la sorpresa que le iba a dar a Carmen. Apenas unos días antes contactó conmigo, desde Barcelona y, junto con el encargado de The Riad organizamos todos los detalles.

Para que la sorpresa fuera efectiva, una vez que estaba todo listo en la terraza, Sergio hizo subir a Carmen arriba, bajo un pretexto un poco rebuscado... Y funcionó, porque nunca olvidaré la cara de ella cuando apareció y me vio a mí, en el escenario que habíamos dispuesto, preparado para ser testigo privilegiado de sus promesas, simbólicas a los ojos de la ley, pero reales y verdaderas en sus corazones.

Tras una lectura por mi parte, la pareja realizó el ritual de la arena, un bello ceremonial que representa la unión de los esposos, y, a continuación, dieron su consentimiento, intercambiaron los anillos y los declaré marido y mujer.

A continuación, los novios, ya simbólicamente casados, firmaron el acta.

Para terminar, reproduzco las palabras que, sinceramente, dije a Sergio durante la ceremonia:

A ti, Sergio, solo puedo expresarte mi admiración por esta hermosa prueba de amor que estás hoy dando, conmigo como testigo, junto a las columnas de Hércules.

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